Como padres, muchas veces escuchamos —o incluso decimos— frases como:
“A mí me criaron así y todo salió bien.”
Y aunque esa frase nace desde la experiencia y el amor, también es importante detenernos un momento y reflexionar:
el mundo avanza, la información avanza, la ciencia avanza… y la crianza también.
Así como hoy utilizamos la tecnología para facilitarnos la vida, ¿por qué no abrirnos a conocer nuevas herramientas que puedan facilitar el desarrollo emocional, social y conductual de nuestros hijos?
Criar hoy no significa hacerlo mejor o peor que antes.
Significa hacerlo con más información, conciencia y opciones.
Antes no había tanta información, hoy sí
Hace algunos años, muchas conductas infantiles simplemente se aceptaban como parte del carácter del niño:
- “Es así.”
- “Ya hablará más adelante.”
- “Es muy inquieto.”
- “No le gusta compartir.”
Y sí, algunos niños efectivamente maduran a su propio ritmo.
Pero hoy sabemos algo muy importante:
cuando un niño presenta un retraso o dificultad —en cualquier área— existen herramientas que pueden ayudarlo desde temprano.
No para etiquetarlo.
No para forzarlo.
Sino para acompañarlo y facilitar su desarrollo.
¿De qué tipo de dificultades estamos hablando?
Algunas señales que los padres suelen notar incluyen:
- Retraso en el habla o dificultad para comunicarse
- Problemas para expresar emociones
- Dificultad para relacionarse con otros niños
- Conductas desafiantes o dificultad para seguir instrucciones
- Frustración frecuente o pataletas intensas
- Hipersensibilidad a sonidos, texturas o cambios
Frente a estas situaciones, muchos padres se debaten entre dos opciones:
- Esperar y asumir que “pasará solo”
- O preguntarse: ¿puedo ayudarlo desde ahora?
Y la respuesta es clara: sí, podemos.
Las terapias no son un castigo, son una herramienta
Hoy existen múltiples terapias diseñadas para apoyar a los niños en diferentes áreas del desarrollo, como:
- Lenguaje
- Conducta
- Regulación emocional
- Habilidades sociales
- Procesamiento sensorial
Estas terapias no buscan cambiar quién es el niño, sino darle herramientas para comunicarse mejor, comprender su entorno y sentirse más seguro.
Muchas veces, iniciar un apoyo temprano evita frustraciones futuras:
el no poder expresarse, no ser entendido, no encajar o sentirse constantemente regañado.
No estamos solos: ¿a quién podemos acudir?
Los padres no tienen que tener todas las respuestas.
Existen adultos capacitados que pueden guiarnos y acompañarnos:
- Las teachers, que observan a los niños en un entorno social
- El pediatra, que puede evaluar y orientar
- La escuela o el daycare
- Especialistas en desarrollo infantil
Preguntar no significa alarmarse.
Preguntar significa informarse.
Algunas preguntas que pueden abrir puertas son:
- “¿Esto es esperable a su edad?”
- “¿Hay algo que podamos hacer para ayudarlo?”
- “¿Qué recursos existen?”
Un punto clave: hay ayudas gratuitas en los primeros años
Algo que muchos padres desconocen es que, en Estados Unidos, existen programas de intervención temprana gratuitos durante los primeros años de vida.
Estas ayudas están diseñadas precisamente para:
- Detectar dificultades a tiempo
- Acompañar al niño y a la familia
- Ofrecer terapias sin costo o con bajo costo
Lo más importante no es tener miedo, sino tener información.
Acompañar es observar, preguntar y actuar con conciencia
La crianza de hoy no invalida la crianza de antes.
La complementa.
Hoy sabemos más.
Tenemos más herramientas.
Y podemos elegir usarlas para que nuestros hijos crezcan con más apoyo, menos frustración y más oportunidades.
Este espacio nace justamente de ahí:
de la necesidad de que los padres tengan información clara, accesible y humana, para acompañar mejor a sus hijos.
Porque acompañar también es evolucionar.

Leave a comment