Como padres, es normal preguntarnos si ciertas conductas de nuestros hijos forman parte de su personalidad, de una etapa del desarrollo o si podrían ser una señal de que necesitan apoyo.
No se trata de buscar problemas donde no los hay,
sino de aprender a observar con atención, escuchar con apertura y consultar a tiempo cuando sea necesario.
Cuándo observar
Todos los niños se desarrollan a su propio ritmo.
Es normal que existan diferencias entre ellos y que algunas habilidades aparezcan antes o después.
Sin embargo, hay señales que merecen nuestra atención, especialmente cuando:
- se repiten con frecuencia
- persisten en el tiempo
- interfieren con la comunicación, la socialización o la regulación emocional
Algunas de estas señales pueden presentarse en áreas como:
- lenguaje y comunicación
- interacción social
- conducta
- atención y regulación emocional
Observar no es etiquetar.
Es prestar atención sin juicio.
Una señal no define a un niño
Es importante recordar que una sola conducta o dificultad aislada no define el desarrollo de un niño.
Todos los niños pueden:
- tener rabietas
- frustrarse
- distraerse
- tardar un poco más en hablar
- necesitar más apoyo emocional
Lo que marca la diferencia es el patrón, la frecuencia y el impacto que estas conductas tienen en su día a día.
Por eso, la observación constante y consciente es tan importante.
Cuándo escuchar al entorno
Para nuestros hijos, mamá, papá y el hogar representan su lugar seguro.
Es donde se sienten protegidos, comprendidos y en confianza.
Por esta razón, es muy común que algunas conductas o señales de alerta no se manifiesten en casa, sino en otros entornos como la escuela, actividades extracurriculares o espacios sociales.
No porque el niño “se porte mejor” en casa,
sino porque se regula mejor donde se siente seguro.
Familiares cercanos, teachers o la escuela observan a nuestros hijos en contextos distintos al hogar, lo que les permite notar comportamientos o desafíos que quizás nosotros no vemos en el día a día.
Escuchar estas observaciones no es aceptar críticas,
es abrir la mirada.
Escuchar no es aceptar todo, es evaluar con conciencia
Es natural que como padres una observación externa nos incomode o nos genere resistencia emocional.
Ser receptivos no significa aceptar todo sin cuestionar,
significa escuchar, reflexionar y decidir desde la información, no desde el miedo.
Cuando una misma observación se repite en distintos entornos, deja de ser una opinión y se convierte en información valiosa.
Cuándo consultar
Consultar no significa buscar un diagnóstico.
Significa buscar orientación.
Es recomendable consultar cuando:
- una dificultad persiste en el tiempo
- el niño muestra frustración frecuente
- hay dificultades para comunicarse o relacionarse
- la conducta interfiere con su bienestar o aprendizaje
El primer paso puede ser tan sencillo como:
- conversar con la teacher
- hablar con el pediatra
- solicitar una evaluación o guía profesional
Muchas veces, una orientación temprana permite brindar herramientas que facilitan el desarrollo del niño y reducen frustraciones innecesarias.
Observar, escuchar y consultar es acompañar
Acompañar a nuestros hijos en su desarrollo no significa tener todas las respuestas.
Significa estar dispuestos a aprender, ajustar y pedir ayuda cuando es necesario.
Hoy existen muchas herramientas y apoyos que pueden marcar una gran diferencia si se utilizan a tiempo.
Observar con amor.
Escuchar con apertura.
Consultar sin miedo.
Porque cada niño merece crecer comprendido, acompañado y respetado.






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