Acompañar el proceso: cuando buscar ayuda transforma a la familia

Luego de buscar orientación —hablar con la teacher, acudir al pediatra o recibir más información sobre el desarrollo de nuestro hijo— es común experimentar una mezcla de emociones.

A veces sentimos alivio por tener respuestas.
Otras veces aparece la ansiedad, el miedo o la incertidumbre sobre lo que viene.

Y todo eso es normal.

Más información, más emociones

Estar más informados sobre lo que podría estar ocurriendo con nuestro hijo puede generar sentimientos encontrados.
Pero es importante detenernos un momento y recordar por qué comenzamos este camino.

La respuesta casi siempre es la misma:
por nuestros hijos.

Porque queremos entenderlos.
Porque queremos acompañarlos.
Porque queremos darles herramientas que les faciliten su desarrollo y su bienestar.

El objetivo no es cambiar al niño, es acompañarlo

Buscar ayuda no cambia a nuestro hijo.
Nuestro hijo sigue siendo el mismo.

Lo que cambia es nuestra mirada.
Ahora tenemos más información, más conciencia y más oportunidades para apoyarlo mejor.

A partir de ese momento, el enfoque deja de ser la preocupación y pasa a ser la acción.

Informarnos también es una herramienta

Una recomendación importante en este proceso es leer, investigar y aprender.

Hoy existe mucho contenido disponible: artículos, experiencias de otras familias, información profesional y recursos educativos que pueden ayudarnos a comprender mejor lo que nuestro hijo necesita.

Cada niño es diferente.
Cada proceso es único.

Al informarnos, muchas veces logramos conectar con situaciones similares, sentirnos identificados y descubrir herramientas que pueden ser útiles para nuestra familia.

Crear un plan de acción

Llegado este punto, no se trata de tener todas las respuestas, sino de crear un plan.

Un plan que contemple:

  • las necesidades del niño
  • el acompañamiento profesional
  • el rol de los padres
  • la dinámica familiar

Dependiendo de cada caso, algunas rutinas, expectativas o formas de crianza pueden necesitar ajustes.
Y eso no es una pérdida: es una adaptación consciente.

La familia también se adapta

Cuando un niño necesita apoyo adicional, la familia entera forma parte del proceso.

Organización, comunicación, paciencia y trabajo en equipo se vuelven fundamentales.
No para hacerlo perfecto, sino para hacerlo posible.

Adaptarnos a las necesidades de nuestros hijos también es una forma de amor.

Cuando el enfoque cambia, todo empieza a fluir

Este proceso no se trata de buscar soluciones inmediatas ni resultados rápidos.
Se trata de entender, de acompañar y de hacer lo que está en nuestras manos para ayudar.

Cuando dejamos de luchar contra la situación y comenzamos a comprenderla, aparece la calma.
Y desde esa calma, todo empieza a fluir.

Con paciencia.
Con amor.
Y con la certeza de que estamos haciendo lo mejor que podemos por nuestros hijos.

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Hola, soy JESSICA BOHORQUEZ

Mamá, RBT y teacher de Pre-K, especializada en conducta infantil.

Este espacio nace para acompañar a las familias con herramientas claras y accesibles que les permitan comprender mejor el desarrollo de sus hijos, acompañar sus emociones y detectar señales tempranas que pueden marcar la diferencia.

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